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EL GENERAL NO TIENE QUIEN LE ESCRIBA. La esperanza es un vicio de pobres.

Posted by on 20 Febrero, 2013

autor: Gabriel García Márquez

año:1961

Hace unos meses leí una breve reseña de El general no tiene quien le escriba, era una bellísima descripción del libro de García Márquez. No recuerdo literalmente que decía pero mostraba la novela como un profundo retrato sobre la espera y la soledad. Hablaba de un anciano cansado y melancólico que esperaba por noticias que no terminaban de llegar. El caso es que dicha reseña me impacto desde el primer momento. Desde entonces, pasó algún tiempo, y cuando la novela de Gabo cayó en mis manos no dudé en leerla alentado por el recuerdo del bello comentario.

Todo lo que se decía en aquella página era cierto, pero parcial. El general noel_coronel_no_tiene_quien_le_escriba (1) tiene quien le escriba, es una triste historia de un general jubilado que, semana tras semana, espera la llegada de una ansiada carta. Pero el libro es mucho más crudo de lo que reflejaba la reseña. El comentarista no incluyó la viscosa pobreza en la que malviven el coronel y su esposa. Tampoco mencionó la agobiante atmósfera que creó el nobel colombiano, ni la tristeza que tiñe la vida cotidiana de los protagonistas.

La pobreza descarnada de El general no tiene quien le escriba está todavía más remarcada con la esperanza del pobre. Esta esperanza imposible, que solo sirve para que el protagonista decida soportar un día más su paupérrima vida. En el relato de Gabo, una carta que no llega y un gallo desnutrido son el bálsamo inútil para un viejo pobre, que todo lo bueno que le depara el futuro es ilusorio.

Estamos ante una novela cruel e hiperrealista. En esta ocasión, el autor escapó de todo artificio mágico, para contarnos una historia estilísticamente sencilla y lineal pero descarnada. El relato de unos personajes cansados y sacudidos por una existencia que ejerce más presión día a día.

Son ya unas cuantas novelas de Gabriel García Márquez las que ya he podido leer. Y aunque me parecen magistrales, me resultan insoportables. He tomado la resolución de no volver a aventurarme con otro libro del colombiano. Las pesadas atmósferas de sus novelas, el calor, la humedad, las enfermedades intestinales me resultan terriblemente reales. Supongo que podría decir que no volveré a leer a García Márquez porque escribe demasiado bien, y me afectan profundamente.

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