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1984 “Quien controla el presente controla el pasado. Y quien controla el pasado controlará el futuro.”

Posted by on 16 marzo, 2014

autor: George Orwell

año: 1949

 

En 1949,  George Orwell publicó una novela fabulando acerca de como sería el mundo cuarentaytantos años después. Desde la atalaya de la mitad de un siglo que ya había sido terrible, y que además no aventuraba nada mejor para las siguientes décadas, el novelista inglés ideó un futuro totalitario, en el que un gobierno omnipresente participa en cada una de las cotidianeidades de los individuos1984

1984 forma parte de ese subgénero literario que son las distopías. Fábulas narrativas que se sitúan en un futuro no muy lejano, ni tampoco demasiado halagüeño. Un mundo feliz de Aldous Huxley, Farenhein 451 de Ray Bradbury o la post-apocalíptica La Carretera de Cormac McCarthy son algunos de los más afamados títulos de este pesimista género.

Muchos ya habréis leído la novela de Orwell, otros quizás hayáis visto la versión cinematográfica filmada por Michael Radford. Pero prácticamente todos sabréis algo acerca de lo que la historia cuenta. 1984 ha penetrado en la “cultura popular” y las referencias a su contenido las encontramos en programas, series de televisión, argumentarios políticos, etc… Así que poco que decir que ya no sepáis. Winston Smith, un gris funcionario del gobierno, comienza a intuir que quizá la propaganda gubernamental no sea del todo cierta. Empieza por cuestionar su entorno e involuntariamente se encuentra buscando espacios de resistencia, más simbólica que práctica.

La fábula de Geroge Orwell pretende ser una crítica política al totalitarismo pero que resulta vulgar por excesiva, evidente y explícita. Aunque tiene aspectos intelectualmente estimulantes, como por ejemplo la descripción del las irónicas funciones de los distintos ministerios (el Ministerio de la Verdad se dedica a reescribir constantemente la historia para que esta le de la razón al mensaje cambiante del gobierno; El Ministerio de la Paz se encarga de mantener viva una guerra orquestada e interminable con las otras superpotencias del planeta ; El Ministerio del Amor tiene como función la reeducación, la tortura y la desaparición de los discrepantes políticos….etc). Interesante es también la creación artificial de un nuevo idioma, la “neolengua”, una simplificación constante del idioma que suprime todos los sinónimos, antónimos o palabras polisémicas innecesarias. La intención de las autoridades es mantener el lenguaje en un estado comunicación básica. Es decir, destruir el instrumento lingüístico que permita a la ciudadanía elaborar razonamientos mentales complejos.

     El Gran Hermano participa de la vida diaria de toda la ciudadanía a través de las telepantallas. Estos artilugios, diseminados por cada rincón del estado, también en cada hogar particular, sirven para que el gobierno mantenga un control total sobre las actividades de sus “súbditos”. Hoy en día sabemos que Orwell exageraba, que el poder no necesita telepantallas para mantener su control,  como tampoco precisa de un ministerio de la verdad, ni del amor, ni la abundancia. No necesitan obligarnos a asistir diariamente “a los 10 minutos del odio” para señalarnos quien es ahora nuestro enemigo. A la oposición política se la tolera, siempre que se mantenga lejos de alguna posición de poder socialmente relevante. Y ni se molestan en reescribir la historia pues casi nadie se preocupa por investigarla críticamente. Orwell exageró, la realidad es mucho más sutil de lo que imaginó el autor de Rebelión en la Granja. Más sutil y más distópica. 

4 Responses to 1984 “Quien controla el presente controla el pasado. Y quien controla el pasado controlará el futuro.”

  1. Nia

    En primeiro lugar, noraboa pola entrada Néstor, ademáis fixéchela do que é o meu libro favorito 🙂
    Mais, como repunante que son, sí tenho que discrepar de como vexo eu a parte final da crítica. Non considero que Orwell esaxerase tantísimo coas distopías; certo é que os instrumentos de control sobre o estado varían ao longo do tempo, e non, o Estado non necesita manter o control con telepantallas; mais o seu enfoque eu o interpreto máis cara o “Estado policial” de vixilancia constante que se exerce en calquera institución -pública (e poderíamos incluso con esta obra qué é para Orwell público) e privada-; do resto estou case totalmente de acordo contigo 🙂 [pecata minuta, son unha repunante].
    Podería incluso afirmar que en este autor encarou as críticas posmodernas da sociedade cando ésta aínda era “moderna”.
    Bravo, unha crítica xenial 🙂

    • Néstor

      Pode que coa crítica buscase intencionadamente a polémica. Eu tamén son un pouco repunante. Ademais creo que a fama do libro condicionoume demasiado. Tiña as espectativas postas demasido altas. Pero si que penso que os exemplos de control cidadán que elixe Orwell son demasiado explícitos. “Os dez minutos de odio” ou o comportamento dos membros do “Partido” parecenme casi caricturas. Penso que autor acertou na denuncia, pero non me gustou demasiado en como a plasmou. Eso sí, esta moi ben escrito e as descripcións da última parte son arrepiantes.

  2. Andrés

    En eso das distopías, un debate interesante é si Huxley foi máis acertado que Orwell. É pertinente o debate pois, si ben se asocia o mundo de Orwell como unha das maiores traxedias para o noso benestar (o noso maior perigo é un axente externo central e totalitario), o mundo de Huxley parece máis acertado aínda que menos recoñecido (o noso maior perigo é distribuido e reside en cada un de nós, na nosa capacidade/necesidade de reforzos positivos constantes).

    • Néstor

      Paréceme complicado saber quen estivo máis acertado, si Huxley ou Orwell. Ainda que se poden ver analoxías entre o mundo actual e as duas novelas, non sabría decir cal representa mellor os sistemas de control actuais. De todos os xeitos, penso que comparar as duas obras é un exercicio intelectual moi interesante. Penso que hai un aspecto de Un Mundo Feliz crucial e ausente en 1984. A distopía Huxleriana ten en conta a felicidade dos cidadans, ainda que se trate dunha felicidade alienante, mentras que o sistema represor ideado por Orwell só utiliza o terror como instrumento de control, a felicidade dos individuos tenlle sen coidado. Neste sentido, Un Mundo Feliz, parécese máis as distopías creadas nos últimos anos como Matrix.

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